Los 7 mitos más comunes del herpes zóster
El herpes zóster es una preocupación real para los adultos mayores, especialmente para quienes tienen un sistema inmunológico debilitado. Esta enfermedad es causada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Tras haber padecido varicela, el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse años después, afectando principalmente a personas mayores de 50 años o con sistemas inmunológicos debilitados en cualquier momento de sus vidas. Sus síntomas incluyen una erupción dolorosa con ampollas, fiebre, fatiga y dolores intensos.
En este contexto, y en el marco de la Semana de Acción contra el Herpes Zóster, liderada por GSK, se enfatiza la
importancia de la inversión en salud preventiva. Factores como el envejecimiento y las patologías como el cáncer y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana, pueden debilitar el sistema inmunológico, aumentando el riesgo de desarrollar herpes zóster, una enfermedad que afecta a 1 de cada 3 personas* a lo largo de su vida.
A pesar de estos datos, persisten importantes brechas de información, lo que ha contribuido a la circulación de
ideas equivocadas sobre el herpes zóster y sobre quiénes están realmente en riesgo.
Pero ¿cuáles son los mitos más comunes sobre el herpes zóster?
Mito 1: Solo las personas mayores pueden desarrollar herpes zóster
Realidad: Aunque el riesgo aumenta con la edad, cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar
herpes zóster. El virus permanece en estado latente en el cuerpo y puede reactivarse en cualquier momento.
Mito 2: El herpes zóster es el mismo virus que causa el herpes genital o labial.
Realidad: El virus que causa la varicela y el herpes zóster no es el mismo que provoca el herpes labial o genital.
Son virus de la misma familia, pero son totalmente diferentes al virus de la varicela zóster que causa la varicela. El herpes zóster es causado por el virus de la varicela zóster, el cual solemos contraer en la infancia. Este virus
permanece de por vida en nuestro organismo y, con el tiempo, puede reactivarse como herpes zóster.
Mito 3: Si nunca tuve varicela, no puedo tener herpes zóster.
Realidad: Es cierto que si uno nunca tuvo contacto con el virus de la varicela no es posible presentar luego un
Herpes Zóster. Sin embargo, es importante destacar que algunas personas pueden haber tenido una manifestación leve de la varicela que haya pasado desapercibida. Esa persona a pesar de no recordar haber manifestado la enfermedad tiene latente el virus, por lo cual puede reactivarse luego como herpes zóster.
Mito 4: El herpes zóster es altamente contagioso.
Realidad: El herpes zóster solo se transmite si hay contacto directo con las lesiones abiertas. Además, la persona
expuesta desarrollará varicela, no herpes zóster, si nunca ha tenido varicela antes.
Mito 5: Tener herpes zóster es señal de mala salud.
Realidad: Aunque tener un sistema inmunológico debilitado puede aumentar el riesgo de contraer herpes zóster,
muchas personas sanas también pueden desarrollarlo. Factores como el estrés, la edad (especialmente en
personas de 50 años o más) y ciertos medicamentos pueden contribuir a su aparición.
Mito 6: Si ya tuve herpes zóster, no volveré a tenerlo.
Realidad: Aunque es menos común, una persona puede desarrollar herpes zóster más de una vez.
Mito 7: El herpes zóster solo causa sarpullido.
Realidad: Además del sarpullido, el herpes zóster puede causar dolor intenso, fiebre, fatiga y dolor de cabeza. En
algunos casos, puede derivar en neuralgia postherpética, un dolor persistente incluso después de que la erupción
haya desaparecido.
El herpes zóster es una enfermedad seria y rodeada de mitos, por lo que contar con información clara y basada en evidencia resulta fundamental. En este contexto, Alexander Liakos, vicepresidente de Asuntos Médicos Globales en GSK, comentó: Muchos adultos saben que su condición crónica de salud requiere un manejo regular, pero puede que no se den cuenta de cómo también puede afectar a su sistema inmunitario. A medida que nuestra inmunidad disminuye de forma natural con la edad, condiciones como la diabetes y las enfermedades renales pueden afectar al sistema inmunitario. Otras enfermedades crónicas, como enfermedades cardíacas, EPOC o asma, también aumentan significativamente el riesgo de desarrollar herpes zóster. Comprender estos factores de riesgo es un paso importante para priorizar el herpes zóster como parte de la conversación sobre el envejecimiento saludable.
Los resultados de la Encuesta Global de la Semana de Acción contra el Herpes Zóster 2026, ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer la educación en salud pública y de promover conversaciones más informadas y oportunas sobre el herpes zóster entre los adultos y los profesionales de la salud. Comprender cómo el envejecimiento y ciertas enfermedades crónicas pueden debilitar el sistema inmunológico permite anticiparse a los riesgos y tomar decisiones basadas en evidencia como parte de la atención rutinaria en adultos de 50 años o más. En un contexto de envejecimiento poblacional y aumento de condiciones crónicas, avanzar hacia un enfoque preventivo resulta clave para reducir complicaciones asociadas al herpes zóster y proteger la calidad de vida a largo plazo.
